Lo viví en carne propia
En enero de 2025 renuncié a mi trabajo en la cocina de un restaurante para dedicarme a lo que amo, con miedos y sin red. Meses después hice un ritual de velas rojas para mi magnetismo y, sobre todo, cambié mi forma de pararme frente a la vida. Al poco tiempo, mi trabajo despegó.
Lo que más pesó no fue solo el ritual: fue la mujer que decidí ser mientras lo hacía. Eso es lo que te quiero transmitir.